La acción de una fuerza política "antisistema" (Herri Batasuna) realimenta la deslegitimación del Estado español en Euskadi
reproduce el texto del capítulo 6 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
6.3. La fractura generacional (hijos HB/padres PNV) introduce el impacto deslegitimador de HB en el seno del PNV siendo constante revulsivo del esencial componente patriótico de éste.
Los analistas políticos y los especialistas de sociología política, tanto españoles como vascos, propenden a cometer un grave error al analizar el fenómeno nacionalista vasco actual. Consistente en magnificar la eficacia operativa, la repercusión en la vida cotidiana, de los rasgos – ciertos – de la distancia ideológica y del mutuo rechazo que separan el "viejo" nacionalismo vasco del PNV del "nuevo" nacionalismo vasco de HB y de ETA.
Si un error es un fallo del conocimiento estamos ante el más típico y a la vez paradójico de los errores. Porque se trata de un error fabricado paradójicamente con la suma de valiosos y válidos nuevos conocimientos. Cuando Linz subraya, como ha hecho en un texto que hemos citado páginas atrás, la distancia ideológica que separa a un electorado, a unos votantes, que como los de HB definen a la opción que votan como "revolucionaria" (el 94%), del electorado del PNV que niega aplastantemente (el 84%) que su partido sea "revolucionario", está alumbrando conocimiento – importante –de la realidad. Cuando Llera, en su ponencia publicada en Papers también citada páginas atrás, subraya que el 88% de los votantes de HB rechazan al PNV y que el 75% de los votantes del PNV rechazan a HB, está alumbrando conocimiento – importante –de la realidad.
Y subrayar que un rasgo de HB es su máxima distancia ideológica a los otros partidos y que esa máxima distancia ideológica es un rasgo relevante del sistema de partidos vasco (el que autoriza a calificarlo como de pluralismo polarizado), como hace recurrentemente Llera en todos sus análisis, es aportar un valioso y válido conocimiento nuevo sobre la realidad.
Y sin embargo esa suma de conocimientos nuevos válidos y valiosos desemboca en un error: el de magnificar la eficacia en la vida cotidiana de esa distancia y oposición entre PNV y HB. Los comentaristas políticos de la prensa española evidencian las consecuencias de este error cuando comentan (irritadamente) cómo es posible que el PNV "dé balones de oxígeno" a HB, acceda a conversar con HB, mantenga relaciones políticas con HB, cuando los de HB se hartan de cubrir de invectivas y denuncias virulentas al PNV. Y llegan a apuntar como explicación que el PNV tiene – colectivamente –inclinaciones sadomasoquistas.
La raíz de este error estriba en el descuido de algo imprescindible: la implacable crítica de la propia metodología que uno emplea. La cuantificación de la distancia ideológica entre PNV y HB o de los rechazos mutuos está basada en el uso de la metodología de la encuesta sociológica a individuos. Y es una metodología fecunda pero insuficiente. En Euskadi (como en todas partes pero mucho más que en otras partes) la familia es la cancha, el lugar social, donde se producen las más intensas interacciones personales. Y sucede que siendo cierto que, considerados individualmente, entre un vasco PNV y un vasco HB la distancia ideológica es muy grande y el rechazo político muy rotundo, también lo es que en decenas de miles de hogares vascos individuos del PNV y de HB se sientan tres veces al día a la misma mesa y comparten horas de trato y conversación.
Porque son de la familia: hijos de HB y padres PNV. De forma que son ciertas, a la vez, la máxima distancia ideológica y el máximo rechazo político PNV-HB y la máxima convivencia cotidiana de individuos PNV y HB.
En los sociólogos vascos, que obviamente tienen conocimiento directo de cómo funciona su entorno, es poco comprensible que este hecho (grueso y de gruesas consecuencias) se olvide al ahora de analizar resultados de encuestas individuales. Pero tampoco tienen mucha excusa los sociólogos españoles y de otras nacionalidades al hacerlo. Porque las mismas encuestas proporcionan las pistas necesarias para detectar el fenómeno.
En efecto, encuesta tras encuesta aparecen machaconamente los datos: 1) alrededor del 50% de los votantes de HB tienen menos de 30 años; 2) alrededor del 60% de los votantes del PNV tienen más de 40 años; 3) alrededor del 80% de los votantes del PNV y del 90% de los de HB son nacidos en Euskadi, alrededor del 60 ó 66% de los votantes de HB son hijos de padre y madre nacidos en Euskadi y un 20% más tiene uno de los progenitores nacido en Euskadi. Luego inevitablemente tiene que haber muchas combinaciones familiares que respondan al modelo hijo HB/padre PNV.
Ello supone una importantísima vía de introducción del impacto deslegitimador de la acción "antisistema" HB en el seno del electorado del PNV. Acción que incide sobre el componente esencial del PNV: su patriotismo vasco.
En efecto, que "Euskadi es la patria de los vascos" es la afirmación clave de Sabino Arana, el núcleo "duro", el pivote fundamental del PNV. Si los marxistas dicen que negar la lucha de clases es equivalente a que un físico niegue la ley de la gravedad, para un nacionalista vasco a eso mismo equivale negar que "Euskadi es la patria de los vascos". El corolario de esa afirmación es la soberanía nacional vasca como condición fundamental de la concepción política de un nacionalista vasco. Y el PNV no ha rectificado (no podía rectificar) ese principio durante el postfranquismo.
Por eso el Euskadi Buru Batzar (la Ejecutiva Nacional del PNV) declara en un comunicado emitido en la primavera de 1980:
"El derecho que no se ejerce, se abandona o del que se abdica, decae por el simple transcurso del tiempo. Pero el derecho impedido en su ejercicio o el sofocado por la fuerza de las armas y reclamado sin solución de continuidad, ni prescribe ni decae. Por eso el Partido Nacionalista Vasco ha defendido siempre no sólo el derecho del pueblo vasco a su autogobierno, por el simple hecho de ser un pueblo, sino también por reclamarlo en virtud de derechos ejercitados durante siglos e impedidos luego por la fuerza de las armas, pero reclamados constantemente por el pueblo vasco y sus representantes, y tales derechos son anteriores a la Constitución".
Por eso tan "tarde" como el 13.2.1983 Arzallus escribe en Deia:
"… la mayoría absoluta de este pueblo no ha aprobado la Constitución, ni ésta ni ninguna, porque todavía yace en su subconsciente aquello de "sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía" que nunca acabó de entender".
Por eso el padre Scheifler (jesuita), uno de los ideólogos del actual peneuvismo, que imparte doctrina con frecuencia desde Deia, escribía el 24.9.1980 que:
"Estoy seguro de que un holandés de hoy no comprendería el sentido de nuestro deseo: "que nos dejen ser vascos". Pero también tengo la certeza de que todo lo vería más claro si, por ejemplo, hubiese perdurado en los Países Bajos la ocupación alemana o si el interlocutor fuera uno de sus antepasados de los tiempos del Duque de Alba".
Por eso el EBB, en otro comunicado (Deia, 21.11.1980), explica que:
"… en ese país, y por más comandos que la policía desarticule, siga habiendo jóvenes que se sientan cargados de razón para acusarnos de ingenuos o de farsantes y acudir a vías de acción violenta".
El patriotismo vasco, la afirmación de la soberanía nacional vasca es un componente esencial del capital simbólico que comparte todo militante del PNV e impregna a sus votantes. El corolario histórico de ese patriotismo es la, por lo menos, dudosa legitimación del Estado español en Euskadi. El impacto deslegitimador de la acción política del partido "antisistema" que es HB se produce día a día en el seno del PNV porque los hijos HB reprochan cotidianamente a sus padres PNV, con palabras expresas o con su mera peripecia vital, las claudicaciones que de ese patriotismo fundamental hace su partido en la vida política de cada día.
No tener en cuenta este mecanismo de influencia de HB en las bases y el electorado del PNV, ignorarlo obsesionándose con la distancia ideológica PNV/HB y los rechazos mutuos PNV/HB en tanto que partidos, es condenarse a no entender los mecanismo sociológicos que explican que la capacidad de influencia de HB en la vida política vasca rebase con mucho el peso del 12% que sus votos representan en el censo electoral.
Dicho sea entre paréntesis, no entender esta realidad implica no comprender la imposibilidad práctica de una acción represiva eficaz contra HB. Si ya es de suyo difícil actuar eficazmente contra un colectivo de un cuarto de millón de personas para el que habría que reinventar los campos de concentración nazis, lo que lo convierte en imposible es que los votantes de HB no son un grupo marginal y marginado de la sociedad vasca sino un corte generacional de la misma. Los votantes de HB no están recluidos y encerrados en "juderías", en barrios o zonas homogéneas susceptibles de ser aisladas con un cordón sanitario. Por el contrario, son un colectivo "infiltrado" en docenas y docenas de miles de familias vascas. Como en la parábola del Evangelio, son la cizaña que ya ha crecido entrelazada con el trigo. Es ya imposible arrancarla sin arrancar el trigo. Una eventual acción despiadada e implacable contra ese 12% de la población vasca que tuviera éxito en "erradicarlo" provocaría la reacción de un 25% o un 30% (los padres, tíos o hermanos, probablemente del PNV o de EA).
NOTAS AL CAPITULO 6 º
(100) Alberto Perez Calvo: "Los partidos en el País Vasco. Aproximación a su estudio, San Sebastián, Luis Haranburu editor, 1977, página 23.
(102) Alberto Perez Calvo: "Partidos políticos y elecciones de 1980 en el País Vasco", en REVISTA DE ESTUDIO POLITICOS (Nueva Epoca) n º 14, marzo-abril de 1980, página 169.
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(103) Ibidem, páginas 184 y 185.
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(104) Luis Nuñez: Euskadi Sur electoral, San Sebastián, Ediciones vascas, 1980, página 50, 51
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(105) Juan J. Linz et alii: Informe…, op. cit. páginas 526 y 527.
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(106) Francisco José LLERA: Postfranquismo y fuerzas políticas en Euskadi. Sociología electoral del País Vasco, s.l., Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1985.
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(107) Francisco José Llera: "Caracterización sociopolítica del sistema de partidos de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra", en REVISTA DE ESTUDIOS POLITICOS (Nueva Epoca) n º 20, marzo-abril 1981, páginas 71 a 74.
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(108) Francisco José Llera: "28-0. La elección del cambio", en la revista HITZ n º 19, enero de 1983, página 24.
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(110) Francisco José Llera: "La estructura política vasca en 1983", ponencia en las Jornadas de Estudio Catalunya-Euskadi en Sitges 28-30 de septiembre de 1983, en PAPERS Revista de Sociológica publicada por la Universitat Autónoma de Barcelona, n º 22-23, de 1983, páginas 138 y 139.
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(112) Francisco José Llera: "El sistema de partidos vascos: distancia ideológica y legitimación política", en REVISTA ESPAÑOLA DE INVESTIGACIONES SOCIOLOGICAS n º 28, octubre-diciembre de 1984, páginas 172 y 173.
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(114) Francisco José Llera: "El sistema de partidos en la Comunidad Autónoma del País Vasco", en REVISTA DE ESTUDIOS POLÍTICOS (Nueva Epoca) n º 46-47, Julio-Octubre de 1985, página 549.
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(115) Ibidem, página 549 y 550.
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(116) Ibidem, página 551 y 552.
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(117) Francisco José Llera: "Los resultados del 22-J en Euskadi: un reto para la democracia", en EL DIARIO VASCO del 4 de julio de 1986.
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(118) Francisco José Llera: "El sistema de partidos en Euskadi. la hora de los políticos", en EL PAIS del 6 de diciembre de 1986.
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